La Manta Esperancera

On 17 abril 2010, in Curiosidades, by Guillermo

Dado que algunos me han preguntado por esta peculiar prenda con la que aparezco en mi avatar, intentaré explicar algo sobre la misma.

Desde que me acuerdo, aunque no tanto en la actualidad, he visto a mis paisanos de La Esperanza ataviarse con la manta y el sombrero. Dado que la zona es bastante fría, su uso se hace imprescindible, sobre todo, en invierno.

Es muy conocida por formar parte del atuendo del afamado grupo Los Sabandeños, quienes la han paseado por todo el mundo. Asi mismo, diferentes personajes, a lo largo de los años, han sido obsequiados con una manta con el escudo de El Rosario, como símbolo del municipio, por el Ayuntamiento de El Rosario.

En el artículo “La indumentaria tradicional y la manta esperancera en El Rosario”, de Joaquín Catalán Ramos y José Luis Díaz Expósito, publicado en la Revista Digital Bienmesabe, se explican la historia y características de esta peculiar prenda:

La manta esperancera.

Son muchas las referencias históricas que existen sobre la manta que solían usar los campesinos canarios como prenda de vestir de abrigo. El frío de las zonas húmedas y altas de la Isla provocó un fenómeno curioso: el que las mantas, normalmente importadas de Inglaterra, pasaran de las camas a la indumentaria del hombre de campo. La raíz de la utilización de la prenda arranca en los fuertes contactos de tipo comercial que existieron entre Canarias e Inglaterra y con la importación habitual de la manta, que era del color blanco natural de la lana, con unas rayas de color azul cerca de los extremos. Eran impermeables, lo que las hacían una gran aliada contra la lluvia y el frío. La manta se doblaba en dos mitades, se fruncía al cuello y se utilizaba a modo de capa.


Juan de la Cruz refiere en su libro «Textiles e Indumentaria de Tenerife» un texto de A. Diston que acompaña la lámina «Hombre de Tacoronte», de su álbum de 1824. Dice textualmente: «La parte más llamativa de su atuendo consiste en una manta inglesa doblada sobre un trozo de cuerda que se ata alrededor del cuello. Esta forma una capa que lo defiende de las abundantes lluvias que caen en el elevado lugar donde habita y, envuelto en ella, pasa la noche sin desvestirse, recostado en el piso de tierra de su miserable choza o en un lecho de paja. Del total de las mantas importadas a Tenerife, ni una cuarta parte es utilizada para cubrir las camas, casi todos los campesinos las llevan como se muestra aquí».

La manta tiene unas dimensiones de 2,60 por 2,15 metros y se dobla en dos partes de diferente tamaño. La más larga es la exterior, que llega por debajo de las rodillas; el resto de la manta cuelga por la parte interior después de haber ajustado el largo de la exterior a la altura de la persona.

Extraido del libro El Rosario. Una historia singular, de Joaquín Catalán Ramos y José Luis Díaz Expósito, editado por el Ilustre Ayuntamiento de El Rosario en colaboración con el Cabildo de Tenerife en 2001.

(Imagen tomada de “La indumentaria tradicional y la manta esperancera en El Rosario”)