Esta mañana, muy temprano, he juntado a mis dos últimos “vicios”: mi flamante Canon EOS 500 D y mi bonsai.
La primera, un caprichito que me permití, una vez que mi anterior Canon (S3IS) se rompió. O, al menos, dejo de funcionar.
Y, el segundo, un regalo de María Rodríguez, para que me entretenga en cuidarlo. Ya tuve una mala experiencia con un bonsái hace algunos años. Por lo que espero que, esta vez, sea la del aprendizaje definitivo. Y, por que no, el primero de una colección.




Redes Sociales
Sígueme en